GASTOS INESPERADOS AL COMPRAR UNA CASA

Firmar una hipoteca y comprar una casa nueva es un gran acontecimiento en la vida, como lo es casarse o tener un hijo. E hipotecarse la parte más abrumadora de comprar un inmueble. Sin embargo, esto no es más que la punta del iceberg de los gastos que en general conlleva aventurarse en el mundo inmobiliario. Por este motivo, es importante pensar a largo plazo y tener en cuenta todos los costes que tendremos que afrontar en el caso de decidir comprar una casa.

Si eres de los que alquila, quizás tengas la impresión de que el dinero se te cae de los bolsillos cuando ves que otros están ahorrando para comprar una casa. Aún así, tal y como afirma Liz Davidson, pensar que comprar siempre sale más a cuenta que alquilar es una idea equivocada. Este es otro aspecto a tener en cuenta antes de que decidas tirarte a la piscina y dar el primer paso en el mundo de las compras inmobiliarias. Echemos un vistazo a otros factores a considerar a la hora de decidir si invertir en una casa te conviene o no:

Mantenimiento

Los días en los que tranquilamente llamabas al casero para que viniera a arreglar la lavadora o quitar las humedades del techo quedan ya muy atrás… Los electrodomésticos y el mantenimiento de la casa ahora son tu responsabilidad exclusiva, y con ella vienen todos los gastos de reemplazar y reparar lo que toque. Como dijimos anteriormente, es crucial que seas consciente de los defectos de la casa desde el principio más remoto de tu aventura inmobiliaria. Al fin y al cabo, serás tú quien corra con los gastos si sellas el acuerdo de la casa.

También es importante tener en cuenta el tiempo de vida útil de las diferentes partes de tu nuevo hogar; y el trabajo que debería llevarse a cabo en un futuro para que se mantenga en el mejor estado. Por ejemplo, la National Association of Home Builders (EEUU) ha estimado en un estudio que la media de vida útil de los baldosas es de entre 20 y 50 años. La media de vida de un frigorífico es de 13 años; y la de los sistemas de climatización está por los 15 o 20 años. A parte de esto, es muy probable que la vida te presente nuevos retos por delante: hijos, mascotas… En tal caso, seguramente te interesará leer sobre las 5 reglas para encontrar una casa a prueba de niños.

Facturas e impuestos

Independientemente de que compres o alquiles, siempre hay que hacer frente a las facturas mensualmente. Pero éstas subirán cuando compres una casa, ya que, por ejemplo, el coste que puede implicar calentar toda una casa será considerablemente mayor de lo que estabas acostumbrado a pagar por un piso pequeño. Siendo el propietario de la casa, también tendrás que acarrear con los gastos del sistema de calefacción o aire acondicionado si estos se estropean.

Otro aspecto a tener en cuenta cuando firmas una hipoteca es el tipo de interés que se vaya a aplicar. La previsión para el mercado inmobiliario en 2017 apunta a que los tipos de interés tienen una tendencia a la alta, tal y como afirma Mark Greene. Además, ten también en cuenta los impuestos sobre las propiedades. Obviamente, éstos varían de un país a otro, pero como ejemplo podemos señalar que en Estados Unidos los propietarios pagan 2.127 dólares anuales de impuestos.

Los alrededores

Si tienes un coche y tu nueva casa está en el centro de una ciudad o de un pueblo, es muy probable que no tengas un amplio estacionamiento. De esta manera, deberás plantearte si alquilar o comprar una plaza de parking. Afortunadamente, esto no implica tanta inversión como una casa, pero es otro gasto a tener en cuenta y sumar a tu presupuesto.

Si eres afortunado y tienes un jardín, ¡maravilloso! De primeras te parecerá muy bucólico e idílico, pero según pasa el tiempo, el césped y las plantas necesitarán que las cuiden y les presten atención. Por otro lado, quizás tu jardín no esté muy bien cuidado y tengas que invertir en él desde el principio. Sea como sea, tendrás que hacer un pequeño desembolso en herramientas de jardinería y alguna que otra semilla. Y, por supuesto, tendrás que poner a prueba tus habilidades de jardinero para que tu jardín esté a punto cuando llegue el verano y quieras disfrutar de él.

Cosas que se te van de las manos

Dependiendo del clima que haya en el lugar en el que vivas, tu casa tendrá que afrontar ciertos problemas que puedan ocurrir: inundaciones, tormentas o incluso huracanes. Apunta el seguro del hogar como otro gasto en tu presupuesto. Es una inversión muy necesaria, ya que te será de mucha ayuda en caso de que ocurra un imprevisto. ¿O has pensando en la posibilidad de tener que llamar al servicio antiplagas para que se deshaga de algún que otro visitante inesperado? Es más, a veces conviene contratar alguno de estos servicios al mudarte a tu nuevo hogar y así evitar que algún que otro ratón ocupe una habitación que no le pertenece.

En resumen, comprar una casa implica muchísimos gastos más allá de la hipoteca. Aún así, ¡no olvides que tener una casa propia también trae consigo muchas ventajas!

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